¿Sabías que las empresas electrointensivas en España pagan mucho más por la electricidad que en otros países europeos? Sí, has leído bien. Según el último barómetro de AEGE, la factura media de un electrointensivo en España es un 232 % más cara que en Francia y un 26 % más que en Alemania.
Esto se debe a varios factores. En España se aplican los llamados servicios de ajuste del sistema, unos costes adicionales que en Francia y Alemania no se aplican de la misma manera y que hacen que cada MWh cueste más de lo necesario. A esto se suman las compensaciones por CO₂: mientras que en Alemania y Francia las industrias electrointensivas reciben apoyos más generosos que alivian la factura, en España estas compensaciones son más limitadas. Y luego está la regulación. Mientras otros países han afinado su marco para adaptarlo mejor a la realidad del mercado eléctrico actual, en España todavía existen conceptos y estructuras de costes que encarecen el consumo y que, en muchos casos, podrían optimizarse.
Todo esto se traduce en una factura más alta y, por lo tanto, en una pérdida de competitividad para las empresas españolas que consumen grandes cantidades de energía.
Si tu compañía forma parte de este grupo, significa que no solo estás pagando por la electricidad consumida, sino también por ineficiencias y reglas que encarecen la factura. Cada MWh representa recursos que podrían invertirse en crecimiento, innovación o en mejoras operativas para tu equipo.
La buena noticia es que, aunque el entorno regulatorio influye, no todo está fuera de tu control. Existen estrategias para optimizar, negociar y estructurar contratos que reduzcan el impacto de estos costes, desde analizar la factura y las curvas de consumo hasta diseñar estrategias de cobertura adaptadas al perfil energético real de la empresa.
En OIIO estamos dando un paso más. Trabajamos para acompañar a grandes empresas con una visión mucho más completa, estratégica y práctica: más datos en tiempo real, mayor capacidad de anticipación y herramientas para tomar decisiones más inteligentes.
Cuando la diferencia de precios con otros mercados es tan significativa, no basta con mirar la factura: es necesario gestionar la energía de manera integral. Ahí es donde una estrategia avanzada marca la diferencia.