Enero siempre llega con el mismo combo: frío, vuelta a la rutina, cuentas que no cuadran y esa sensación de que el dinero vuela. La cuesta de enero es cosa de regalos, cenas (de amigos o de empresa) y algún “me lo merecía”, pero hay un invitado fijo que tampoco falla: la factura de la luz.
Mientras intentamos recomponernos de los excesos de Navidad y los negocios tratan de recuperar el ritmo, la electricidad va completamente a su aire. La factura sigue su curso, con consumos más altos, precios que cambian y horarios que influyen más de lo que creemos. Y de repente, una parte importante de la cuesta de enero no está en los proveedores ni en las nóminas de tu negocio, tampoco en el supermercado o el banco, sino en el contador.
Sin darnos cuenta, consumimos más electricidad justo cuando estamos más sensibles al gasto. Y claro, la multa llega y duele más que en otros meses. No porque hayas hecho algo mal, sino porque enero juega en tu contra.
La factura de la luz suele ser ese PDF que nadie abre hasta que va mal. Cada vez más personas y negocios quieren saber cuánto están gastando realmente, qué parte del mes se les va de las manos o si están pagando de más sin saberlo.
Y ahí es donde la cuesta de enero deja de ser solo un problema y se convierte también en una oportunidad para tomar el control, en un llano. Contar con herramientas como OIIO ayuda a que la factura, de tu casa o de tu empresa, deje de ser una sorpresa y pase a ser algo que, al menos, no te pille desprevenido.